Lo primero fue visitar a la dueña de la hornacina, para ver si contábamos con su beneplácito a la hora de acometer dicha obra, y colocarlo, no nos olvidemos, en su casa. Con el SI de la dueña, unos cuantos de hermanos, en su mayoría costaleros de la hermandad, idearon varias cosillas, para intentar sacar fondos para acometer dicho busto. Y así fue, con unos partidillos de fútbol 7, alguna rifa de un jamón y varias convivencias, incluso una carnavalera, recogimos el dinero suficiente para afrontar el pago del busto, marco de la hornacina, cristal, azulejo conmemorativo, iluminación ( aunque todavía no este activa), etc...
El artista lo teníamos en casa, Antonio Rodriguez, el cual cuando nos pusimos en contacto con él, acepto encantado la realización de la talla. El cristo se realizaría en barro cocido policromado.
Ya sólo quedaba colocarlo en el sitio para el cual había sido creado. Un día inolvidable para muchos, la consecución de un sueño común de muchos hermanos de nuestra hermandad, y por supuesto, un regalo a nuestro barrio y a Sanlúcar...
